top of page

Nuestro ser en armonía con lo que nos rodea

Sintonizar armonía sugiere la idea de ajustar o alinear nuestras vibraciones internas con las vibraciones externas del mundo que nos rodea.

rr248_A_person_sitting_on_the_edge_of_a_cliff_watching_with_a_c_c938ffd4-5808-4304-9c6a-89

Podríamos considerar que cada persona tiene la capacidad de encontrar su propio "tono" o "melodía" que resuena con el universo. Este proceso de sintonización no es sólo pasivo, sino más bien activo, en el cual buscamos consciente o inconscientemente esa armonía a través de nuestras acciones, pensamientos y conexiones con los demás.

​

Todos somos seres receptivos y sensibles a “las energías”, a los acontecimientos y a los impactos que suceden en nuestro entorno. Tanto de ida como de vuelta. Tanto captamos o recibamos como emitamos o demos. Cada interacción y cada vivencia deja una huella, una experiencia determinada, un patrón específico en nuestro ser.

​

Desde el momento de nuestro nacimiento, cada individuo porta una vibración única que se manifiesta en la frecuencia de su ser, influenciada inicialmente por su nombre y luego por sus experiencias de vida. Esta vibración inicial, formada por la consonancia de las letras y la melodía al pronunciar el nombre, modela nuestra identidad y personalidad en nuestros primeros años de vida.

​

Pero las vibraciones personales no sólo derivan del nombre, más bien que es a partir de ahí que comienzan nuestras emociones. Luego llegan nuestros pensamientos y acciones, interactuando constantemente con las energías del entorno. Hace ya unos miles de años que, por ejemplo, según la numerología y las enseñanzas pitagóricas, los números y las vibraciones asociadas a las letras del nombre podían revelar características profundas sobre nuestra personalidad y destino.

​

También lo explica de otra manera “La Ley de Vibración”, así como las teorías psicológicas modernas que sugieren que nuestras respuestas emocionales y fisiológicas a los estímulos externos son parte de un complejo intercambio energético. Y sin ir más lejos, las ideas de “La Relatividad de Einstein” nos recuerdan que este intercambio de energía está en constante movimiento, conectando nuestras vibraciones individuales con el universo.

​

Así, al vivir y experimentar el mundo, nuestras intenciones y acciones emiten frecuencias que no solo nos afectan a nosotros sino que también influencian el entorno, creando una resonancia armoniosa o disonante con el universo. Por eso cultivar la  conciencia de nuestras vibraciones personales, de nuestro sentir continuo, = nuestro Origma, puede elevar nuestra experiencia de vida, promoviendo un bienestar integral y una conexión más acorde con el mundo que nos rodea.

​

Esto nos lleva a que la comprensión de que nuestras emociones, pensamientos y salud física pueden influenciar y a la vez ser influenciados por las vibraciones externas. De esta manera enfocar nuestras vibraciones, nuestro ser continuo conscientemente hacia un entorno positivo y armonioso puede tener un impacto significativo en nuestro bienestar.

​

bottom of page